El 28 de abril de 2026, el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de ley que moderniza el marco de la prevención de riesgos laborales en España. No es un cambio menor: toca a la vez tres piezas centrales del sistema —la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, el Estatuto de los Trabajadores y el Reglamento de los Servicios de Prevención (RD 39/1997)— y nace de un acuerdo previo entre el Gobierno y las organizaciones sindicales para actualizar una normativa que en su núcleo tiene ya tres décadas.
Para quien trabaja con coordinación de actividades empresariales (CAE) hay una línea que conviene seguir de cerca: entre las medidas previstas figura expresamente "la mejora de instrumentos clave como la coordinación de actividades empresariales".
Qué se propone
El anteproyecto plantea adaptar la prevención a la realidad del trabajo actual. Los ejes que ha comunicado el Ministerio de Trabajo son:
- Riesgos psicosociales, ergonómicos y climáticos: pasan a primer plano, con la salud mental y el efecto del calor extremo como novedades destacadas.
- Perspectiva de género y de edad en la evaluación de riesgos.
- Responsabilidad empresarial reforzada: se exige una gestión preventiva "efectiva y demostrable", no meramente formal.
- Formación y vigilancia de la salud actualizadas a los nuevos riesgos.
- Mejora de la coordinación de actividades empresariales como uno de los instrumentos clave del sistema.
Este último punto es el que afecta de lleno a la operativa CAE. La coordinación entre empresas que concurren en un mismo centro de trabajo se regula hoy mediante el Real Decreto 171/2004, que desarrolla el artículo 24 de la Ley 31/1995. Que la reforma señale la CAE como un instrumento a mejorar anticipa que la forma de acreditar, intercambiar y controlar la documentación entre propiedad, contratistas y subcontratistas seguirá ganando exigencia.
En qué fase está (y por qué importa)
Es importante leer esto en su contexto: un anteproyecto de ley no está en vigor. Es el primer paso. A partir de aquí, el texto pasa por los trámites de audiencia e información pública, los informes y dictámenes preceptivos y, una vez aprobado como proyecto de ley, por la tramitación en las Cortes. El contenido final puede cambiar durante el recorrido.
Dicho de otro modo: no hay que cambiar nada de un día para otro, pero sí conviene empezar a mirar hacia dónde va el sistema.
Cómo prepararte
Aunque falte recorrido normativo, la dirección es clara y permite anticiparse:
- Documentación CAE al día y trazable. La exigencia de una gestión "demostrable" premia tener centralizada la documentación de cada empresa, recurso y trabajador, con su histórico y sus caducidades controladas.
- Atención a los riesgos psicosociales. Empieza a contemplarlos en tus evaluaciones; serán un foco de inspección.
- Revisa tu coordinación con contratas y subcontratas. Si la CAE se refuerza, los procesos manuales por correo o papel serán cada vez menos sostenibles.
En Bia360 seguiremos de cerca la tramitación y te contaremos aquí cada avance relevante. La buena noticia es que casi todo lo que la reforma pedirá —centralizar, acreditar y demostrar— es exactamente lo que un sistema CAE bien montado ya resuelve.
